sábado, 27 de diciembre de 2008

Sembrados.

Ayer dos chicas vinieron al mostrador primero buscando "Hoy es fiesta" de un tal Algo Buero no sé qué. Luego, nos dejaron esta perla:

- Estamos buscando el elevalunas, es de Isabel Allende.

viernes, 26 de diciembre de 2008

"Meridiano de sangre" de Cormac McCarthy

Cormac McCarthy es todo un fenómeno. La película "No es país para viejos" le ha ayudado. Meridiano de sangre me pareció una novela brutal. Transcurre entre la frontera de EEUU y el norte de México. Habla de una época, mediados siglo XIX, pre civilizada, entendiendo civilizada como la ocultación de los humanos actos más inconfesables tras el muro que supone la privacidad. Sin que nadie se entere. Aqui no. Aqui la violencia está instalada en todo acto humano, no una violencia velada como en un mundo civilizado, sino directa. Si quieres algolo coges, mañana eso si tú serás la victima de otro deseo humano. Superviviencia en estado puro, sin más.
Un ejercito paramilitar de matones estadounidenses es contratado para matar indios, pero al final también se cargan a los mexicanos, y a todo lo que se ponga por delante que no sea blanco blanquísimo. Asistimos a un México de llanuras heladas, montañas nevadas, chacales y coyotes, donde los humanos tratan de sobrevivir. Lo tienen difícil.
Los protagonistas de esta explendida novela filosofan sobre tanta violencia, nada gratuita y se preguntan si es justo aprovecharse de su condición de fuertes por gracia de la naturaleza. Si no habrá alguna ley más justa, alguna moral. La conclusión es que la ley moral es una invención de los débiles para imponer su voluntad, no para igualar las fuerzas, sino para dar la vuelta a la tortilla. Una exigencia de discriminación positiva contínua. Si una cosa es injusta la otra no lo es menos.
Ya pasó la hora de los primeros

jueves, 25 de diciembre de 2008

"Desayuno en Tiffany's" de Truman Capote

Desayuno en Tiffany's, anagrama compactos, recoge cuatro estupendos cuentos. El más famoso es el que da nombre al libro, por la película "Desayuno con diamantes" y por ser fantástico.
Es la historia de una chica que vive en Nueva York, a la que le rodea cierto halo de misterio. Parece alguien inaccesible, en un mundo de felicidad y prosperidad. Luego, todos lo sabeis, eso, todo, se hunde. De lo que parece a lo que es ciertamente hay un trecho. El film aún guardó un pelín las composturas, no es tan triste, pero el cuento si lo es. Personas solas en un mundo que ya no comprende a nadie. Ni comprensión ni compasión. No cuento más para aquellos que no lo hayan leído. Relato duro pero imprescindible. La película está muy bien. Es gracioso ver a Hannibal Smith del Equipo A -un George Peppard jovencísimo- cortejar a la preciosa Audrey Hepburn, la que, tras su sonrisa, se escondía una profunda melancolía.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

"El conformista" de Alberto Moravia

Todos somos producto de la educación recibida. Padres, escuela y sociedad- esta hoy día creo que es la que más aporta a nuestra educación, domesticación, con los mass media-. Una vez somos lo que somos vemos como podemos vivir con ello.
Moravia retrata la italia fascista a través de Marcello, personaje acomplejado que se abre paso en un mundo que raya la locura. Habrá quién vuelva a tener tentaciones de considerar la novela una denuncia al fascismo. Vale, puede que también, pero es fácil extrapolarla a cualquier otro tiempo. Como el nuestro, que casualidad.
A Marcello, joven italiano que quiere como todo el mundo ser alguién en su entorno, le han inculcado la filosofía del fascismo como medio de vida. En ese medio se abre paso, primero timidamente, luego a empujones. ¿Si nadie se preocupa por él, por qué él tiene que mirar por nadie? Los escrúpulos sobran. Siguen sobrando. Cuando es un individuo útil a su país, espía del estado, y cumple con su cometido de eliminación de subersivos, cae en la cuenta que ha ido demasiado lejos. Justo en ese momento se da cuenta que no hay marcha atrás. No es un traidor, y logicamente no le conviene serlo. Hay que seguir viviendo, y más con mujer e hija. Entonces él, todos los individuos en su situación se hacen más papistas que el papa. Si su vida es una locura de absurdo, y su mundo lo es también, necesita que su mundo no se hunda nunca. Si el fascismo cae, él se quedará como se suele decir en calzoncillos. Necesita la irracionalidad para que su vida tenga sentido. Si todos dicen que los burros vuelan el será alguién racional, equilibrado. Esto se extrapola a nuestro mundo de hoy. Salimos a absurdo que nos interesa por acción realizada. Nos han educado asi, no tenemos culpa y luego simplemente hemos de vivir.
En el mundo de ficción hay siempre algo de justicia, ciega eso si. ¿Por qué Marcello tuvo que pagar el haber recibido tal inculcación de ideas? No querrás que beba y ande derecho.
La no ficción es menos romántica incluso

martes, 23 de diciembre de 2008

"Cuando Shlemel fue a Varsovia y otros cuentos" de Isaac Bashevis Singer

Hace lo menos veiticinco años mi padre se presentó en casa con un libro algo raro y me dijo que si me apetecía leerlo. Me pareció divertidísimo. Lo tengo de editorial Alfaguara, sin duda descatalogado. Tal vez en Uniliber.
El cuento que más me gustó a parte del que da nombre al libro - Shlemel intentando ir a Varsovia y jamás llegando y a la vuelta a su pueblo yendo a uno igualito al suyo pero que no es el suyo, con una esposa igualita que tampoco es la suya, y...- el que más me gusta es el de un viejo avaro que sólo acumula riquezas. Un día un vecino le pide una cuchara de plata con el pretexto de que cenaba con ese vecino un joven y guapo pretendiente de la hija. Con esa cuchara el joven pretendiente vería que ellos eran una familia pudiente. Eran otros tiempos. El caso es que al día siguiente el vecino le devuelve la cuchara y seis cucharita pequeñas de plata. Le dice al viejo que la cena fue mal, pero que de madrugada la cuchara dió a luz seis cucharillas de plata y que se las entregaba a él. Asi, cada noche algo diferente de valor le era pedido al viejo y cada mañana el vecino le entregaba sucesivos partos de esos objetos de valor. El viejo avaro se frotaba las manos. No podía ser todo aquello, mientras se beneficiara la irracionalidad del hecho poco le importaba. Un día le pidió prestado el candelabro de siete brazos, eran judíos, de plata. Aqui el viejo intuyó que se enriquecería mucho más y excitadísimo entregó el valioso objeto. En esta ocasión un acaudalado joven venía a pedir, supuestamente, la mano de la hija del vecino.
El viejo no durmió pensando en la fortuna que le traería el vecino. Siete candelabros de plata. Demasiado para poder contenerse. A la mañana el vecino fue a casa y le dijo que la cena fue mal. Que el joven era un farsante. El viejo le espetó que donde estaban sus candelabritos. El vecino le dió la mala nueva: había fallecido en el parto.
El viejo le llamó farsante y ladrón, que le había engañado, que un candelabro no podía morir en un parto. Tampoco dar a luz le espetó el vecino.
Recurrieron al juez de paz dara dirimir la contienda
Una vez oído el caso falló de la siguiente manera: si la irracionalidad y el poco sentido común beneficiaba al viejo cuando le iba bien y no consideró el asunto anormal, cuando le fue mal tampoco podía protestar.
Moraleja aplicable a nuestro absurdo cotidiano

martes, 16 de diciembre de 2008

Novedades del blog

Hola chicos...
Para desintoxicar un poco de tanto libro, os cuelgo una entrada para comunicaros dos novedades en el blog, ambas en la seción "No te olvides de..."
La primera,Lecturalia, una web donde comentan libros, pero comentar, comentar... no comentan, se dedican a copiar contraportadas. Pero bueno, ahí está como material de consulta.
La segunda, la web de nuestro compañero Miguel, Uniliber, una libreria online de libro viejo y descatalogado.
Como regalo os pongo una cancioncilla que me gusta mucho. Se llama "misty" y la interpretan Stan Getz y Chet Baker. Que no os asuste escucharla porque es realmente bonita.

"Almas del nueve largo" de José Luís Alvite

Cuando abres este libro, tu habitación se llena de humo de tabaco, la lámpara del techo se transforma en una simple bombilla, sucia, cubierta por una tulipa cónica, negra como un tizón y tus ropas desaparecen para convertirse en unos elegantes pantalones de pinzas negros, camisa blanca, chaleco, corbata y un sombrero al más puro estilo "Scarface".
Te encuentras como en medio de una partida de poker de los años 20, donde lo que menos importa son las cartas y el juego. Son los personajes que te rodean, sus vivencias, sus comentarios y sus reflesiones (por cierto, estupendas) los que poco a poco van construyendo un ovillo de historias que poco a poco hay que desliar.
El libro (sobre todo el principio) es muy entretenido, tiene un aire nostálgico buenísimo, parece que te lo esté contando la voz en off de una película de Eliot Ness y te sientes muy arropado y alejado del siglo XXI. Tiene un pero: Se va transformando poco a poco en un libro sobre relaciones de pareja con bastante poco interés.
Mi valoración: Hasta la mitad, un diez. De la mitad al final, prefiero no opinar. Nota media: un cinco